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Momentos de transición

Esos momentos en los que pasás de una etapa a otra, y que el diccionario define tan bien 😉

Transición

  1. Paso o cambio de un estado, modo de ser, etc., a otro.
  2. Estado intermedio entre uno más antiguo y otro a que se llega en un cambio.

Y como términos similares nos muestra: cambio – mudanza – transformación – metamorfosis

Me encantó! porque estos 15 días que pasaron sin escribir una entrada en el blog, fueron parte de este PASO de un estado a otro, así como ha sido un ESTADO INTERMEDIO en este proceso continuo de Eurekaonline.

Te cuento (o te recuerdo) brevemente cómo llegamos hasta aquí: por un momento Eureka hace 2 años, en el que mientras pensaba sobre mis frustraciones en proyectos inconclusos, sentí que tenía que hacer “algo” online. Cuando te suscribís al blog te cuento más sobre esto, y no te quiero aburrir, así que te lo resumo en que no tenía idea de qué haría, hacia dónde iría, pero sí tenía muy claro lo que no quería, lo que no me gustaba y no me salía bien.

Asumir tus debilidades es tan importante como asumir tus fortalezas… aunque a veces nos centramos en unas y no valoramos las otras.

En mi caso, siempre me he centrado en mis debilidades, y eso me ha debilitado (valga la redundancia) porque no llegaba a encontrar o a tomar en serio mis puntos fuertes. Y de pronto estaba en situaciones en las cuales mis puntos fuertes se transformaban en debilidades, aumentando mi inseguridad… y así pasaban los años.

Alerta si te pasa!!!

A muchas nos resulta más fácil asumir lo que no nos sale y “creerlo”, limitándonos y siguiendo la corriente… que reconocer en qué somos buenas y creerlo también para sacar lo mejor de nosotras y ponernos en situaciones adecuadas.

Así es, ponerte en las situaciones adecuadas te permitirá desarrollar tu potencial e ir encontrando aspectos que tal vez ni conocías.

El punto es que comencé el blog y lo publiqué tiempo después. Recuerdo la sensación de felicidad, libertad y disfrute de esos primeros posts de los viernes a la tarde, cuando me liberaba de las obligaciones y me dedicaba a escribir.

Me inspiraba lo que vivía y observaba, escribía sin ton ni son y a la vez sentía vergüenza, por lo que estaba bastante escondida. Además, si me preguntaban mucho sobre Eureka ni yo tenía respuestas, y eso me generaba inseguridad también: no podía explicar qué era, ni cuál era el objetivo de una forma que le pudiera interesar a los demás.

Pasó el tiempo, con altibajos, con frustraciones, y dos veranos en los que lo retomé con más fuerza, aproximándolo a un emprendimiento. Pero el miedo, la vergüenza y la inseguridad seguían ahí, en mí, así que el cambio no se notaba mucho.

Un día entendí que el orden en la vida es: SER – HACER – TENER

Y en ese proceso seguí, mientras ganaba en constancia, en disciplina, en planificación, y fui manteniendo a flote e intentando mejorar el blog. Lo he disfrutado siempre, desde distintos lugares, apuntando cada vez más hacia el futuro y aprendiendo que había que tener paciencia si quería que este proyecto prosperara.

Eureka ha sido lo que más he sostenido a pesar de las frustraciones, y de lo que he sido absolutamente responsable desde el día 0 (mi matrimonio, mis hijos y otros proyectos no dependen sólo de mí ;)).

Ahora tengo un objetivo, muchas ideas y un plan flexible porque estoy muy atenta a lo que va sucediendo. Eurekaonline ha sido un proceso en sí mismo, con el mío dentro… y el ciclo de “El valor del proceso” que surgió por estar atenta, marcó un antes y un después.

Lo que comenzó sin un camino claro pero sí con un objetivo definido: ser un sitio para descubrir y conocerse, fue tomando forma mientras conocíamos el proceso de varias mujeres (y de Javier) desde mayo a julio.

Con cada historia fuimos aprendiendo de pasiones, de vocaciones, de decisiones a tiempo cuando algo no te convence, de dejar de lado obstáculos y miedos para jugarse por lo que querés, de conjugar profesión, familia e intereses, de crecer, de superarse y de no rendirte ante las pruebas más fuertes.

A medida que avanzamos en ese ciclo, fui confirmando el potencial de vivir de acuerdo a lo que nos gusta y a nuestra esencia, y cómo todo fluye cuando estamos haciendo algo que disfrutamos.

Cada una a su manera y desde su experiencia, han vivido momentos de transición, y están siendo quienes realmente quieren ser… o rumbo a serlo. Han tomado decisiones que les han llevado a descubrir su potencial más allá de opiniones ajenas o de lo que se espera que hagan. No se han quedado con las ganas simplemente.

Y juntando todo lo aprendido, con las ganas de ayudar a que más mujeres puedan vivir de acuerdo a lo que realmente quieren y podrían llegar a ser, más el puntapie inicial con el ebook de regalo de Eurekaonline “Cómo empezar a descubrirte”…

Salió a la luz el ebook que siempre estuvo en mi mente y que es el que marca este momento de transición: DESCUBRITE PARA SER QUIEN SOS.

Ahora sí te puedo decir qué hago con Eurekaonline. Te puedo decir que tengo un producto en el cual confío plenamente, y del cual estoy orgullosa además de tener la ilusión de ayudar a muchas mujeres con él.

Ahora me siento “útil”, siento que puedo aportar desde mis fortalezas, y que mi propio proceso es una muestra de que si yo puedo vos también. Y ni cerca de estar superada eh?

Por eso también es un momento de transición: porque ahora siento que encontré el camino que lleva a mi objetivo. Sé que puedo hacerlo, que soy capaz de brindar algo por mí misma y a mi manera, y que hay un montón de personas ahí que podrían hacer al menos pequeños cambios que las lleven a ser quienes podrían ser.

Estos 15 días sin escribir en el blog, fueron de transición también en él. Pasó de ser “un blog” a ser la cuna del libro ;). Tuve que aprender muchas cosas, pedir asesoramiento, darme cuenta de que no era el momento de delegar algunas cosas aún y de que debía buscar alternativas por mí misma, conocer plataformas para ponerlo a la venta… y lo más difícil: asumir que tengo que vender.

Si hay algo que me ha costado siempre es poner precio a mi trabajo. Si fuera por mí, trabajo gratis porque quien solicita un servicio de un psicólogo es porque lo necesita. Es una de las razones por la que la clínica no va conmigo…

Pero en todo este proceso también aprendí que todo trabajo vale, y que quien paga por algo también lo valora más. Además, como te digo, creo mucho en este pequeño librito de 68 páginas, estilo taller, que tiene ejercicios y puede ser como una terapia de bolsillo para algunas.

No es la solución mágica a tus problemas, pero si te sentís afín con los contenidos de Eurekaonline, si te has sentido identificada o emocionada con los procesos que hemos compartido, y si querés estar aún mejor, ahora sí me animo a ofrecértelo.

El resultado dependerá de vos, de tu compromiso, y de tus ganas de hacerte responsable de tu vida, como hemos manejado siempre aquí.

En fin, esto no es para venderte el ebook, simplemente me refiero al valor de ese momento de transición, por el cual estamos pasando. Eurekaonline ahora pasa a otro nivel (no, no te voy a vender todo, tranquila) porque yo pasé a otro nivel y seguiré desarrollando productos, mientras seguimos con el blog como siempre pero mejor.

Ahora estoy ansiosa porque el mundo se entere que está este ebook, que existe, que lo pueden tener y darse cuenta de un montón de cosas. Ahora no me escondo, porque los avances aquí son muestra de un proceso, que es lo que quisiera que haga cada una desde su lugar: ANIMARSE A SER Y HACER LO QUE QUIERAN Y LAS HAGA FELICES.

Si yo miro hacia atrás… lo que estoy haciendo ahora es lo que siempre tuve muy claro, desde antes de empezar la carrera: quiero trabajar con gente que esté bien, me gusta ayudar a que cada uno se conozca pero no quiero ser terapeuta, no me gustan las etiquetas, quiero dar recursos…

Si me hubiera escuchado realmente, y principalmente si hubiera tomado otras decisiones y salido de mi zona de comodidad, podría haber sido una pionera en internet ;).

Sé que hay eurekianas jovencitas y jóvenes, y no quiero que dejen pasar el tiempo como yo. Quiero que lleguen a descubrirse antes, que sepan el efecto de las creencias, de los mandatos familiares, que se detengan a pensar en todo aquello que podría estar ocultando quiénes son realmente. Quiero que piensen en su futuro desde ustedes mismas, desde lo que quieren y lo que disfrutan, no desde lo políticamente correcto o desde “lo que te da plata” o la tradición familiar.

Me gustaría que haya cada vez más mujeres que están haciendo algo por ellas mismas, que estudian lo que quieren, que disfrutan su trabajo o que trabajan en lo que disfrutan, que se jueguen por eso que saben que es para ellas.

Y para lograr todo eso, el primer paso es DESCUBRIRTE detrás del personaje que has mantenido toda tu vida para acomodarte a tu entorno. Ahí es donde quiero estar acompañándote.

Por favor compartí el contenido de Eurekaonline cuando creas que a alguien le puede servir o interesar.

Decile a tus amigas/primas/tías/hijas que sigan Eurekaonline, invitalas a ser eurekianas 😉

Nos vemos ya en setiembre, en un mes dedicado a FLORECER.

Lorena

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El valor y el precio de descubrirte

Cuando vas desarrollando tu vida con libertad y claridad desde un comienzo, el precio puede ser bajo, comparado con el valor que tiene vivir de acuerdo a quien sos, a tu esencia y a tu proyecto.

Sin embargo, cuando desarrollás toda una vida desde un personaje, cumpliendo funciones socialmente valoradas siendo madre, esposa, hija, vecina… sin saber quién sos vos en realidad entre tanta gente… podrías estar pagando un precio alto, que no necesariamente se paga con dinero.

Estar siempre dispuesta a satisfacer expectativas ajenas, si no te has puesto vos en un lugar importante, puede costarte salud, bienestar, relaciones, sueños, proyectos sin llevar a cabo.

Muchas, vivimos gran parte de nuestra vida desde nuestro personaje y no desde quienes somos, porque simplemente estamos adaptadas a un guión, y cumpliendo con expectativas ajenas (o mejor dicho, lo que nosotras asumimos como expectativas ajenas).

Uno de los guiones más comunes que he ido encontrando, es el de mujeres que están acostumbradas a priorizar a los demás, o a hacer lo que los demás esperan que hagan, como parte también del rol de la mujer en nuestra sociedad.

Si bien esto está cambiando, y las mujeres estamos ganando otros lugares y derechos, no podemos olvidar que lo más difícil de cambiar ES NUESTRA CABEZA.

Por lo tanto, por más que yo diga “mujer mujer libérate”… tal vez ni yo me lo creo, porque mi cerebro no está formateado para ser taaaaan libre. ¿Se entiende?

Y no olvidemos que tampoco estamos aisladas: hay otras personas importantes para nosotras, con su propia cabeza difícil de cambiar.

Imaginate una mujer joven, que quiere ser independiente aunque nunca tuvo un modelo en su familia… y tiene una pareja que en lo más profundo aspira a que la mujer sea “la madre de sus hijos” full time, mientras él “se sacrifica” trabajando.

Probablemente no le resulte tan sencillo lograr su independencia: Primero, porque no tiene un modelo incorporado, tal vez no tenga permisos internos para ser autónoma (culpa) y tal vez su pareja manifiesta apoyarla pero entre ambos se mantienen conductas propias de lo que tienen aprendido.

Es por eso que me parece importante empezar a pensar en muchos factores que han colaborado para que (sea cual sea tu edad) actúes, pienses y sientas de determinada forma… con las consecuencias que eso tiene en vos, en tu día a día y en todos tus roles.

Así como puede resultar difícil lograr la independencia y manejarte sin depender de otros… también puede serlo jugar a salvar el mundo, evitar molestar y no expresar tus emociones o necesidades…

Las “salvadoras del mundo” pueden pasar a ser víctimas o las malas de la película en un abrir y cerrar de ojos. Las “independientes y rebeldes” podrían terminar también volviendo al refugio familiar… en el mismo lapso.

¿Por qué pasa esto?

Porque cuando estás actuando desde un personaje, desde el rol asumido dentro del guión familiar… y no estás siendo auténtica… el vuelo será corto. Simplemente, no será tu vuelo (o lo pasarás como en un avión en zona de turbulencias: mal).

Es necesario saber que se puede pagar UN PRECIO más o menos alto por el cambio que implica empezar a actuar, a sentir y a pensar diferente… CUANDO HAS VIVIDO SIEMPRE PARA LOS DEMÁS SIN TENERTE EN CUENTA A VOS:

– porque los demás estarán acostumbrados a ello… y pueden venir reclamos cuando quieras cambiar.

– porque por el contrario, podés encontrar que sólo conocías cómo actuaba tu personaje, y podrías perder relaciones, afectos, salud… cuando sea necesario que actúes de otra manera (y no tengas permiso para hacerlo)

– porque vos podés sentirte vacía cuando te encuentres contigo misma y/o con tu pareja, al quedar sola o solos (porque no te conocés)

Habrá ganancias y pérdidas, si realmente hay cambios que hacer. Sin embargo (y aunque parezca contradictorio) El VALOR de descubrirse, no tiene precio.

Por lo tanto, cuanto antes empieces a prestarte más atención y te des cuenta de lo que necesitarías o quisieras cambiar, es probable que el precio que tengas que pagar sea menor (menos tiempo actuando como alguien que no sos, menos personas para reclamarte, menos tiempo perdido en cosas que preferirías dejar…).

No esperes al “momento perfecto” sin hacer nada. El momento perfecto es el tuyo, cuando te das cuenta de que “hay algo que no te convence” en tu vida.

¿En qué momento estás vos?

Espero que me cuentes, aquí en los comentarios o por privado. Me encanta leer sus mensajes y poder responderles 😉

¿Ya te suscribiste a Eurekaonline? Dale, te espero! tengo muchas ganas de poder ayudar a despertar y descubrirse a más mujeres… mientras me voy animando yo también. Somos un equipo 😉 y lo saben quienes me siguen en Instagram @eurekaonline5

Lorena

Cuando vas desarrollando tu vida con libertad y claridad desde un comienzo, el precio puede ser bajo, comparado con el valor que tiene vivir de acuerdo a… Read more "El valor y el precio de descubrirte"

Cómo y qué aprender de los procesos

Cerramos un ciclo de conocer los procesos de varias mujeres (y un hombre eurekiano!). Todos, a su manera y desde su experiencia, son testimonio de que se puede hacer lo que querés, lo que te gusta y disfrutás… a veces, a pesar de muchas cosas y otras sin darte cuenta. Mirá aquí todo lo que podríamos aprender…

(más…)

Sólo te hago una pregunta: ¿valorás lo que tenés, lo que has logrado, lo que has crecido? Mirá todo lo que podrías aprender de estos procesos, que seguro alguno te hará pensar en el tuyo y ponerte las pilas.

Actitud ante la vida: Javier Pereyra – paratriatleta

¿Te imaginás nadando 2 km?

¿Te imaginás haciendo 90 km en bicicleta?

¿Te imaginás corriendo 21 km a pie?

Si estás entrenado en esas disciplinas tal vez digas “obviooooo…”

Ahora, ¿te imaginás haciendo las tres cosas en una misma competencia, en el menor tiempo posible?

Seguramente ya te detendrías a pensar…

¿y si te pido que te imagines haciendo todo eso en una misma competencia, en el menor tiempo posible… y con una sola pierna?

Hoy no le voy a hablar sólo a las mujeres, va para todos (y sin perspectiva de género).

Quiero que conozcas el proceso de Javier Pereyra, un hombre de 39 años, cordobés (de Argentina), casado y padre de 3 niñas (de 17, 8 y 2 años).

Él no solamente se imagina haciendo las 3 cosas en una misma competencia, sino que lo hace… con una pierna y una prótesis para la bici y otra para correr.

¿POR QUÉ ME INTERESA QUE LO CONOZCAS?

Primero porque tuve una grata sorpresa cuando vi que no había sido un “error” que hubiera seguido a Eurekaonline ;), sino que era un eurekiano de ley con una marca personal: Javier Pereyra Paratriatleta. Encontrar en su cuenta fotos de una persona con prótesis en una pierna, corriendo y en bicicleta, con hermosos mensajes… me llevó a darle la bienvenida oficial a Eurekaonline y felicitarlo por lo que hacía.

Ahora tenés la posibilidad de conocer su proceso desde IGTV, porque sentí que valdría la pena que pudieras conocerlo en primera persona.

No siempre te cruzás con un paratriatleta, inscripto a la Half Iron Man Punta del Este 2020, y que siga a Eureka!

CÓMO LLEGÓ AL PARATRIATLÓN

En síntesis: llegó por su ACTITUD.

Imaginate de nuevo: un padre de familia, trabajador en vialidad, que lo único que hacía era “futbolear” y algo de bicicleta a nivel amateur en los pocos ratos libres que le quedaban a alguien que estaba fuera de su casa de 6 a 21…

Una tarde en su trabajo, se produce un accidente que lo deja apretado entre dos máquinas viales pesadas, fracturándose la cadera y lastimándose mucho la pierna izquierda. La amputación fue inevitable, y más de lo que él esperaba en un principio: por encima de la rodilla.

Al día siguiente de la cirugía ya estaba en sala común, pensando en cómo se equiparía para volver a caminar.

Comenzó enseguida la fisioterapia y los trámites para una prótesis. Cuando la tuvo, a los 5 minutos estaba caminando: 4 meses después del accidente. Volvió a andar en bicicleta, participando en carreras de su ciudad y en otras a las cuales lo invitaron.

Al año de estar trabajando en GDortopédicos (una clínica de rehabilitación de Córdoba) su fisioterapeuta Octavio Elbaum le propuso correr. Probaron una prótesis especial para eso… y no dudó ante la posibilidad de entrenarse para competir en Triatlón.

Ahora tiene una prótesis electrónica, otra especial para correr y un equipo a su disposición por su empuje y su actitud para superarse, además de ser una persona positiva y sumamente agradecida a quienes le han apoyado.

Su primer gran objetivo es el Half Iron Man de Punta del Este… cuando sea posible ahora.

EL PODER DE LA ACTITUD

Desde un primer momento, Javier supo que le tendrían que cortar la pierna. Sin embargo reconoce que lo que más le impactó fue encontrarse con un 75% amputado. Pidió las explicaciones que necesitó, lo asumió y pasó inmediatamente a la próxima etapa: volver a caminar y cómo hacer para lograrlo.

Su esposa Jesi, embarazada de su tercera hija, por su parte pasó la noche pensando cómo harían para contenerlo, imaginando un bajón anímico, la necesidad de apoyo y un inevitable “¿cómo haremos ahora?”.

Recuerda que cuando llegó al sanatorio a verlo al otro día, con más preguntas que respuestas “me encontré con una realidad totalmente diferente a la que me había imaginado”.

Él le dio las explicaciones, mostró seguridad y confianza en volver a caminar y adaptarse a su nueva realidad, y no dio lugar a dudas de que así sería, aunque obviamente habían miedos porque era algo completamente nuevo. Quienes lo querían tampoco podían permitirse esas dudas, sino que la única opción era apoyarlo y acompañarlo, como lo siguen haciendo.

“Nos motivó desde el primer día su voluntad de estar bien”

Jesi, esposa de Javier

La primera pregunta que le hizo a su Dr. fue cuándo volvería a caminar, y la respuesta fue “depende de tu voluntad”. No sé si se imaginaba cuánta sería esa voluntad y todo el engranaje que se pondría en funcionamiento a su alrededor.

Pensando en su familia, Javier estuvo siempre seguro de que “no había el más mínimo lugar para que yo me sintiera mal o parar a pensar en qué haría”. Sabía que si él se decaía “arrastraría a un montón de gente atrás” y no se lo podía permitir.

Se enfocó desde el día 0 en su recuperación. Su primera prótesis le permitía caminar y poco más. Él quería más, y peleó por conseguirlo contra todos los pronósticos, hasta que logró que el Seguro le cubriera una prótesis electrónica con la que tiene una excelente calidad de vida, en sus palabras.

A largo del proceso, se encontró con muchas negativas a sus solicitudes y con un “veredicto psicológico” de que no reconocía su condición.

¿Qué habría pasado si se sometía a esas negativas, si se hubiera detenido a “asumir su condición” y “darse cuenta” de que no podría correr?

No lo sabemos, porque por suerte no lo hizo. Utilizó su energía para insistir, argumentar y persuadir a quienes podrían darle el acceso a la prótesis electrónica.

Estaba seguro de esto para pelear:

“El proceso lo hago yo, ni el Seguro ni nadie, y siento que estoy apto para mucho más”.

EN FIN… ¿QUÉ PODEMOS APRENDER?

Javier y su familia aprendieron a VALORAR LA VIDA. De golpe, se dieron cuenta de que la vida te puede cambiar en un instante, y pudieron aprovechar la experiencia para salir más unidos, más fuertes, más maduros. Valoran las pequeñas cosas de cada día, y han dejado de “hacerse un mundo por nada”. Saben que las cosas suceden, que hay que afrontarlas y que lo que no se soluciona hoy ya tendrá su momento.

Cuántas veces nos preocupamos demasiado por cosas que no valen la pena… y otras que a veces ni siquiera llegan a ocurrir.

Damos por sentado que quien tiene una experiencia muy dura, fuerte, traumática… se sentirá triste, abatido y a la larga deprimido. Nos preparamos para lo peor “poniéndonos en el lugar” de esa persona… y no estamos preparados para que pase lo contrario.

Es cierto sí, que la negación es un mecanismo de defensa. Ahora me pregunto ¿eso nos da derecho a limitar los sueños de alguien, sus expectativas, sus ganas de salir adelante y de enfocarse en lo que sí puede controlar?

¿Siempre es necesario e indispensable que una persona llore, esté triste y caiga en un pozo para salir fortalecida?

¿Y si sale fortalecida antes de caer en el pozo? ¿y si encuentra los recursos dentro suyo y logra que los demás la acompañen?

Aún pienso en el “veredicto” de no haber asumido aún su condición, como una indicación en el sentido de “no le den una prótesis mejor, no se ha dado cuenta de que no podrá correr”.

Creemos que los procesos tienen todos las mismas etapas, que las reacciones a ciertas situaciones deben ser las mismas y que quien “no cumple con lo previsto” está desajustado, inclusive restándole valor. Y lo que es peor: pudiendo quitarle la posibilidad de superarse si cree en lo que los demás le dicen que “no puede hacer”.

Este es un claro ejemplo de que los procesos los lleva adelante cada uno, y nadie te puede decir lo que podés o no podés lograr.

Ni el más experto de los expertos tiene la certeza. Un gran porcentaje depende de tu actitud, de lo que vos creas y de cómo afrontes cada reto que se te presenta.

No permitas que los demás te digan hasta dónde podés llegar… porque a la larga sólo dependerá de lo que vos hagas por lograrlo y de cuánto aproveches las oportunidades. El resto, irá encajando como piezas de rompecabezas.

Por suerte hay muchas personas con esta fuerza, que utilizan su energía para superarse y que son un ejemplo para “dejarnos de pavadas”.

Quiero dar las gracias a Javier, a su familia, y a todos los que van más allá de las etiquetas y de lo que “se espera”. Porque es saliendo de lo normal que se marcan las diferencias y que se logra desarrollar el potencial de cada uno.

Hoy más que nunca te pido que compartas esta historia de superación, que representa a muchas personas y que a la vez nos deja a la mayoría pensando:

¿qué es lo que valoro en mi vida?

¿qué hago para superarme?

¿qué haría yo en esa situación?

¿es necesario que llegue a una situación extrema para cambiar?

Te dejo pensando en vos… y aquí los links que puedan interesarte en Instagram.

@javierpereyra37

@eurekaonline5

Lorena

Enfocarse en tu superación, sin permitir que te limiten las opiniones ajenas. Es cuestión de actitud ante las adversidades, y de enfocarse en lo que sí sos capaz de hacer.

Una mujer en la fotografía: Romina Ferreira

Tal vez sea tu caso, o seguro conocés a alguien que dice “no quiero tener un jefe”… y se lanza por su cuenta.

Romina Ferreira tiene 30 años y hace 7 que se dedica a lo que ama: la fotografía profesional.

Cuando ves su trabajo te enamorás, porque transmite todo eso que sólo alguien sensible y atento logra captar en una fotografía: en esas que no son las clásicas fotos sociales.

¿Viste cuando sucede algo en una fiesta que podría pasar desapercibido?

¿o esas fotos que serían casi de backstage porque no están todos posando?

A esas Romina les da prioridad para mostrar su trabajo. Los abrazos durante la época más aislada de la pandemia fueron la máxima expresión. Cuando capta la esencia, los sentimientos, lo que dice mucho más que mil palabras, y lo deja registrado en recuerdos imborrables.

¿Por qué me interesa que la conozcas?

Yo la conocí sin darme cuenta en un cumpleaños de 15 donde ella hizo las fotos, pero sinceramente, lo único que me llamó la atención fue que era una mujer, elegantemente vestida, con tacos… como una invitada más. Estaba acostumbrada a que es una profesión en la que la mayoría son hombres (al menos, los que he visto a lo largo de mi vida), que sí van de traje a las fiestas, pero “es normal”.

Meses después (no sé cómo) llegué a su cuenta de Instagram y comencé a prestarle atención. Sus fotos de quinceañeras dominan el feed, todas hermosas, originales, felices… pero lo que más me impactó fueron sus comentarios, la calidez y el vínculo que logra con ellas, que traspasa las fotos y se ve en sus historias.

Una vez más, encontré a una de esas personas que quiero conocer y con la que sentí que en algún momento haríamos algo juntas (ya estoy armando un terrible equipo de mujeres maravillosas, cada una en lo suyo).

Cuando decidí hacer fotos profesionales para mi proyecto, no dudé un minuto en que quería que fuera con ella (además de ser minuana, obvio ;)). Fue difícil coordinar por la pandemia y los días que yo iría a Minas… y seguíamos sin concretar. Busqué otras propuestas, y ninguna me convencía.

De pronto, veo un post suyo celebrando los 7 años de profesión, donde rescataba el momento en que decidió “dejar todo” y dedicarse a la fotografía.

En ese momento, que yo ya estaba casi rendida a que no sería posible porque los tiempos me apremiaban… decidí hacer otro intento: y pudimos coordinar!!

Dejar todo para dedicarse a lo que ama

Ese “dejé todo” fue como un llamador para mí en este “proceso de buscar procesos”, sumado a lo que ya había percibido de Romina. Era como un diamante en bruto, ahora sí que quería conocerla a ella y a su historia. Y no me equivoqué.

Encontré a una persona cálida, muy sensible a la vez que profesional, y por momentos me di cuenta que estaba disfrutando más charlar con ella sobre su experiencia, que prestar atención a las fotos por las que estábamos ahí (la psicóloga le ganó a la modelo digamos… y las últimas fotos ya son las menos rescatables. Pero eso es otro tema).

Habla de una niña que no fue súper extrovertida ni animada, que se refugió en la lectura y la escritura, ganando un concurso literario departamental de la Fundación Lolita Rubial, un clásico en Minas.

Habla de una joven que se independizó temprano, se fue a otra ciudad, tuvo una hija con 18 años, vivió en Montevideo trabajando en un call center… y se inscribió en un curso de fotografía.

De pronto dijo “no quiero tener más jefes”.

Volvió a Minas cuando su hija ya tenía 4 años. Se sintió un poco “perdida” como nos suele pasar a los que volvemos después de vivir un tiempo en otro lado, y se dedicó a trabajar ganando la confianza de sus clientes poco a poco.

Lleva el apellido de dos fotógrafos de los más reconocidos de la ciudad en su momento, y todo el mundo le pregunta si es de la familia. Pero no, no tiene nada que ver.

Se hizo sola, aportando frescura y creatividad a la profesión. Ella atribuye también el “éxito” que ha tenido con las quinceañeras y las familias, al hecho de ser mujer.

Al principio hasta le resultaba difícil cobrar por sus trabajos. Ahora vive de su profesión, independiente, disfrutando al máximo lo que le gusta, creando continuamente y manejando su propia agenda.

Tiene 3 hijas, un esposo, y un alma emprendedora. Se nota que la pelea, y que es una luchadora con todas las letras, en la vida. Tiene la capacidad de transmitirlo a través del arte y de la calidad de su persona. Tiene un proyecto que no me atrevo a compartir aquí, pero que cuando salga a la luz te confirmará todo lo que te estoy diciendo de ella.

Romina ve en las personas mucho más que “una cara bonita”, ve a las niñas detrás de una quinceañera glamorosa, puede ver la tristeza o la soledad tras una apariencia de absoluta seguridad, ve los riesgos de la imagen, de la necesidad de aprobación social, de ver sólo el envase sin prestar atención al interior. Y cuidará esos detalles en su trabajo y en el vínculo con ellas.

Estoy segura, con lo poquito que la conocí, que el secreto de su éxito y de ser actualmente la “fotógrafa del momento” en Minas y alrededores… va más allá de ser mujer y haber roto los moldes: está en ella.

Su éxito está en su experiencia de vida, su sensibilidad, su capacidad de conectar con las necesidades de las chicas más allá de las fotos y el video… en su creatividad y espontaneidad. En su inteligencia, su fortaleza y su determinación para superar obstáculos.

Romina no se rindió desde aquel concurso literario ante “la vocecita” que le decía continuamente “no podés, no vas a ganar”… Dejó de salir a jugar o de hacer otras cosas por leer “El Quijote de la Mancha” para escribir sobre él. Siguió adelante, y fue ganadora.

Así siguió su vida, superando sus propios miedos.

Se esforzó por lo que quería, tomó decisiones jugadas, afrontó dificultades y hoy disfruta a pleno de lo que hace. De alguna manera es una referente para un montón de chicas que de pronto se quedan con el valor de un “me gusta” vacío, sin comprender que el verdadero valor está en una misma.

Espero que esta historia, como las demás que hemos compartido, te sirva a vos o a alguien que quieras para tener en cuenta que todo es posible si te esmerás y trabajás por ello.

Podés ser tu propio jefe, podés ganar tu lugar donde quieras, ir más allá de lo que te dice esa “vocecita” que todas tenemos dentro y que aparece con más fuerza cuando tenemos miedo o no nos sentimos capaces de algo.

Romina es un caso más de cambio, de superación y de animarse, viviendo de lo que ama hacer y explotando su talento artístico.

Aquí tenés su cuenta para ver su trabajo, y suscribite a Eurekaonline 😉 en pocos días, el blog cambiará su aspecto con las fotos que hicimos (algunas ya están en Instagram).

Nos vemos en el próximo proceso, para ir cerrando este ciclo (al menos en esta etapa…) porque comenzaremos a trabajar después en el proceso de cada una!!

Mantenete atenta a la propuesta de agosto!!

Lorena

Tal vez sea tu caso, o seguro conocés a alguien que dice "no quiero tener un jefe"... y se lanza por su cuenta. Romina Ferreira tiene 30… Read more "Una mujer en la fotografía: Romina Ferreira"

Profesión – familia – viajes: Magdalena Dieste

Seguramente si tenés hijos y has pensado en viajar, en algún momento buscaste información, “algo” que te guiara, que te diera pautas, consejos, ideas, piques para viajar con niños.

Posiblemente desde buscar información que te anime a hacerlo, hasta consejos prácticos, ideas de a dónde ir específicamente, qué hacer… hasta experiencias de alguien que ya haya estado en tu situación y en ese lugar al que vas.

Entre esa búsqueda, seguro entraste a miles de blogs sobre viajes… buscando algo que hablara sobre viajar con niños…

No sé que tanto éxito habrás tenido, pero si sos uruguaya en primer lugar, te recomiendo que busques por acá y por allá… que encontrarás el blog de Magdalena Dieste.

¿Por qué me interesa que la conozcas?

Porque a Magdalena la conocí hace 6 o 7 años en un proceso de selección laboral, y me pareció una persona encantadora. Fue uno de esos encuentros en los cuales sentí, como ya te he contado otras veces, que me volvería a cruzar en algún momento.

Ella es Licenciada en Comunicación, periodista con vocación de fotógrafa, ha producido y escrito múltiples suplementos y artículos que han sido publicados en conocidos medios de plaza como los diarios El Observador y El País (desde huertas y animales, hasta escapadas turísticas). Actualmente tiene a su cargo la columna “Por acá y por allá” en el diario El País, la cual comparte con su blog.

Desde chica ha viajado con sus padres y se ha convertido en una pasión que sigue compartiendo ahora con su esposo y sus 3 hijos. Cuando el mayor tenía 4 meses comenzó a viajar con niños, hasta a Machu Pichu con el más pequeño de 1 año y medio… contra todos los pronósticos y temores de quienes pensaban que era una locura, y han continuado haciéndolo con ellos. Sin estrés, sin miedos, sin preocupaciones sobre “lo que podría pasar” al viajar con niños tan chiquitos (que van creciendo, pero ya son 3).

Sin querer, se iba convirtiendo en una referente para familia y amigas sobre “cómo hacer para viajar con niños”. Le encanta contar sus experiencias, hablar sobre sus viajes, ayudar a otros a que lo hagan. Se encontraba de pronto escribiendo mails eternos a quienes estaban por viajar o querían animarse a hacerlo con niños, contándoles todo lo que podía sobre los lugares que conocía (que son muchos) o dando consejos prácticos.

Se dio cuenta de que “estaba cantado”

Ya escribía como periodista en El Observador, especialmente sobre “escapadas en Uruguay”, a la vez que escribía los mails contando sobre sus viajes a quienes le pedían información.

De pronto, se dio cuenta de que escribía para todos.

Comenzó a indagar más sobre lo que había en la web respecto a ese tema. Encontró muchos blogs de viajes, algunos de madres del otro lado del mundo que daban información sobre viajar a Buenos Aires, Brasil, Chile, Perú… pero muy poco de este lado del mundo y nada de Uruguay.

Le daba cierto temor pensar en que el nicho “viajar con niños” fuera muy chico, a la vez que sentía la necesidad personal de hacerlo: dar información desde la investigación y la experiencia, para aprovechar al máximo un viaje con niños.

En un blog podría conjugar su profesión, su pasión por viajar, escribir y sacar fotos, además de contar sus experiencias. Además, por si le faltaba algo, estaría brindando un servicio, porque la necesidad era evidente.

Y se animó, más allá de sus temores iniciales. Comenzó su blog con la convicción de que está bueno y sabe que aporta. Siente que está bueno hacerlo.

Y te aseguro que está bueno leerlo:

Te transmite tranquilidad y seguridad para poder disfrutar en familia el antes, el durante y el después, incluyendo todo lo que se disfruta, lo que podrías pasar por alto si no fueras con niños, lo que te conviene pasar por alto si vas con niños, los contratiempos que puedas tener…

Te ayuda a valorar cada parte de la experiencia, de ese momento que puede pasar muy rápido… porque llegará el día en que los niños tengan mejores planes que salir con sus padres.

Porque tanto los viajes como la familia tienen su propio proceso…

Además de su convicción, al ser una profesional de la comunicación, desde un principio fue un blog muy cuidado y profesional, con la intención de desarrollarlo más a futuro.

¿Por qué no lo ha explotado más?

Adiviná!! un poco tal vez por los “miedos” o limitaciones que nos ponemos a nosotras mismas, especialmente cuando implica salir a vender si no nos consideramos vendedoras.

Y en gran parte porque disfruta tanto lo que hace, que no lo asume como un trabajo y no le motiva tanto “salir a venderlo”. No es ese su objetivo principal. Es algo que haría gratis, por el simple placer que le da buscar información, escribir, y contar sus experiencias viajeras.

Ha recibido algunos reconocimientos que siente como “mimos al alma” en forma de invitaciones o solicitudes de colaboración.

Ese nicho tan específico que al principio le daba miedo, es el que le da a la vez un gran valor a su propuesta, porque apunta a necesidades latentes en muchas familias con niños y ganas de viajar, aunque sea dentro del país y por un fin de semana, un día o un rato.

Va paso a paso y disfrutando. Tiene ideas, proyectos, y la intención de profesionalizarlo más, pero considera que YA es un paso muy importante en su vida el haberse animado a hacer esto que le encanta.

Me sentí tan identificada con Magdalena y su proceso con el blog! Desde el placer de viajar, conocer y poder vivir nuevas experiencias con mis hijos, hasta esta convicción de la que habla.

Coincidimos en que cuando sentís que vale la pena lo que hacés y lo disfrutás tanto, el aspecto económico pasa a segundo plano, y puede convertirse en una consecuencia, cuando sea el momento.

Está claro que las dos lo hacemos desde esa convicción de “tengo que hacer esto”… y que si tuviéramos que vivir dependiendo de nuestro perfil mercantil estaríamos en problemas 😉

Y de eso se trata este proceso: de poder conjugar diversas áreas de tu vida, estar atenta y abierta a darte cuenta de que “va por ahí”, y animarte a hacer eso de lo que estás convencida.

Lo demás, vendrá paso a paso, sabiendo que ya estás en el camino que querés recorrer, disfrutando y sintiendo a la vez que aportás a otros.

Una vez más, nos encontramos con el placer de “animarnos a hacer lo que nos encanta”, a darle un giro a nuestra profesión, sin abandonarla, sino encontrando desde dónde podés desarrollarla en plenitud.

Puede ser un hobbie, puede ser un emprendimiento, o puede ser ambas cosas… pero habrá un proceso disfrutable, seguro.

Me quedo con la frase de Magdalena, para que no crean que son sólo ideas mías:

“Mirás para atrás y te das cuenta de que tenía que ver contigo… y estaba cantado”.

Espero que éste sea un proceso más que te anime a valorar tus recursos, dispuesta a darte cuenta de quién querés ser y qué querés hacer, intentando encontrar “eso” que está cantado que es para vos 😉

Cuando lo encuentres, sentirás esa convicción, esa certeza y esa sensación de que es una prioridad en tu vida… con la que no pasa el tiempo y disfrutás lo que hacés.

Luego, irás agregando, cambiando y mejorando lo que sea necesario en cada momento para que se convierta en lo que vos querés que sea.

Si conocés a alguien a quien pueda servirle también de inspiración, compartilo, y espero que te suscribas a Eurekaonline. Podrás recibir las novedades cada 15 días en tu mail, sólo para eurekianas.

Te dejo los links que puedan interesarte:

@eurekaonline5

@poracayporalla

Blog Por acá y por allá: ideas para viajar con niños

Seguro te van a dar ganas de viajar!! con o sin niños 😉

Lorena

Hoy conocemos el proceso de Magdalena, autora del blog "Por acá y por allá". Periodista, viajera, mamá, que conjuga sus pasiones y da un servicio para que viajar con niños no sea una cuenta pendiente... porque crecen!

Volver a creer en vos: Lorena

Esta posibilidad de dar a conocer procesos de otras mujeres, se convirtió en un antes y un después. Ha sido como tener otro “momento Eureka”, como el que le dio vida al blog hace dos años, oculto y como un compromiso conmigo misma.

El ciclo “El valor del proceso” comenzó con 4 invitadas y fue creciendo. Continuaremos (y cerraremos esta etapa) este mes, y me pareció oportuno comenzarlo con mi propio proceso hasta lo que estás viendo ahora, aquí, porque para el final ya tengo otro que será insuperable…

Así como hemos conocido historias diferentes que han llegado a un “final feliz” aunque recién sea un comienzo, también quiero contarte el proceso por el cual llegué hasta lo que estás viendo en Eurekaonline… y el pasaje a la próxima etapa.

Si bien ya he ido escribiendo y compartiendo mi historia, aquí quiero enfocarme en la parte del cuento en la que llegué a alejarme cada vez más de lo que quería ser, hasta que me llevó años encontrarme de nuevo y encontrar mi lugar.

¿Por qué me interesa que me conozcas?

Porque si me meto en la vida de los demás, es justo que te cuente de la mía, con el mismo fin, no?

Siempre quise ser psicóloga, no me imaginé otra cosa. Siempre me gustó escribir, y no me salen las palabras con facilidad ni me brotan las ideas cuando tengo que hablar (y si dependo de mi memoria peor aún!).

Era muy buena alumna en la escuela y el liceo (principalmente por los escritos, con el juicio “participe más en clase”), sentía que tenía cierto liderazgo, mi casa era punto de reunión, y yo era la oreja de varios de mis amigos. Me sentía valorada y capaz en algunas circunstancias, aunque en realidad siempre he sido muy insegura (por eso mi timidez y mi dificultad para exponerme).

Irme de Minas a estudiar a Montevideo, fue un quiebre importante para mí. Dejé de pertenecer a donde pertenecía, me sentía como “sapo de otro pozo” cuando volvía, y tampoco llegué a pertenecer del todo al lugar donde estaba. Sí me adapté, tuve buenos amigos, disfruté, hice una buena carrera… pero siento que gran parte del nexo con esa etapa de mi vida sigue estando porque me casé con uno de los miembros más emprendedores y sociables del grupo… porque si fuera por mí estaría en el anonimato total 😉

Continué mi formación en temas que me interesaban, y me sentía plena al desarrollar los materiales que publicamos en CEREP (el Centro de Recursos Psicológicos que teníamos en Minas con mi esposo, con la Misión de ser un centro de referencia brindando recursos para público general y organizaciones). Éramos un buen equipo y siempre nos complementamos haciendo boletines, charlas, talleres, y publicaciones donde yo principalmente escribía y él se encargaba de la parte “comercial y social”.

Cuando su desarrollo profesional lo llevó por otro camino, no podía seguir con el área comercial ni con la energía que le ponía. Cambiaron las prioridades, nos mudamos a Montevideo con los niños chiquitos, y CEREP quedó stand-by porque yo no supe hacerme cargo del proyecto. Mi aporte era muy poco, y dependía de la otra parte para que tuviera sentido.

Dejé de hacer eso en lo que me sentía capaz y valiosa (escribiendo), porque no haría cosas para que quedaran en una computadora si no me sentía capaz de salir a ofrecer, vender, generar nuevas oportunidades (hace 12 años más o menos…).

Dejé un empleo en el que no me sentía afín para desarrollarme y cumplir como correspondía con las necesidades del rol, y luego comencé a dar clases en la Universidad a instancias de una profesora que confió en mí para algo que nunca se me hubiera ocurrido.

Descubrí que me gustaba la docencia, pensar nuevas maneras de abordar los temas, confiar en los estudiantes para que fueran protagonistas de sus procesos de aprendizaje, facilitar recursos y hacer clases participativas. Sin embargo, no con todos me ha dado buenos resultados, porque no todos quieren ser protagonistas…

Por lo tanto, aunque sigo apostando y buscando mejorar año a año, sentía que “me faltaba algo”, que aún no había encontrado el lugar para mí aunque me fuera acercando… y por momentos sentía que estaba fuera de lugar en todos lados, lo cual me jugaba en contra y me sentía cada vez más insignificante.

Hace 3 años, volvieron a confiar en mí, más que yo, y me dieron la oportunidad de hacerme cargo de un curso virtual. Allí descubrí todo lo que podía hacer desde ese rol, con otros tiempos, otro formato, con alumnos maduros, proactivos y responsables de su aprendizaje. Fue un momento clave y la inspiración (junto a la semillita que había quedado en mí de CEREP) de ese “momento Eureka” en el que surgió el blog: mi futuro estaba online.

Por eso, en un principio el blog era “Eureka: un sitio para descubrir y conocerse” porque era lo que significaba para mí y hacia donde apuntaría, aún sin idea de cómo ni por dónde, pero con la convicción de que ese era mi lugar.

El primer logo de Eureka… ya un pasito más adelante

Al fin encontré mi lugar

Descubrí que en este entorno virtual me sentía segura, no tenía por qué dar mi cara ni mi nombre (eso me ayudó mucho en un principio), podía hacer y deshacer a mi gusto, era responsable de mis acciones, independiente, tenía que aprender todo lo necesario y disfrutaba del proceso de todo lo que tenía que hacer!

Aquí puedo tener un cliente ideal, y para él/ella va enfocado mi esfuerzo. Si no es, no estará aquí. Voy mejorando y adaptándome a las necesidades de “mi cliente ideal”, sin dejar de ser yo (y debiendo ser yo).

Sin embargo, más allá de tener todo eso claro sigo superando de a poquito mis debilidades, y luchando a veces con ellas como el primer día: mi dificultad para vender/me, mi falta de confianza en mí misma, y mi resistencia al manejo de las redes sociales con el fin de “conseguir seguidores”.

Estoy aprendiendo a confiar en lo que soy capaz de hacer y en lo que puedo brindar, mejorando en lo que sea necesario y buscando más y mejores recursos.

Estoy aprendiendo a no sentirme menos, sino simplemente diferente, reconociendo no sólo mis debilidades sino también mis fortalezas, y haciendo uso de ellas de forma cada vez más responsable y con un fin.

Al sentirme más segura, al confiar en mí, es posible que pueda plasmarlo y transmitirlo.

Ya no me siento “bloguera” como muchos se han burlado o no lo han tomado en serio (porque no parecía en serio). Ahora me considero una creadora/facilitadora de recursos online… y simplemente eso, cambia mi actitud y mi postura ante los demás.

Por eso Eurekaonline es el reflejo viviente de mi proceso personal. En este momento puedo asumir que ya no es simplemente “un blog”, sino que es ese “CEREP” que dejé morir de alguna manera por no animarme, por sentirme incapaz, por priorizar otras cosas de las que no me arrepiento, y por no haber encontrado cómo canalizar mi profesión a mi medida.

El éxito lo siento en mí

No ha sido un proceso fácil y no es que esté en la cumbre (ni ahí) pero el éxito lo siento en mí: en estar superando mis miedos, en hacer cosas por mí misma, en que no me afecte si me valoran o no ciertas personas, en retomar mi vocación desde otro lugar y no desde la idea de “lo que debe ser”.

Estoy empezando a asumir nuevamente mi profesión, con menos vergüenza y temor a la crítica, porque estoy encontrando mi lugar y mi manera de aportar desde la psicología.

La mirada de los demás pesa, y mucho. Y es la que más nos limita.

Cuando empezamos a reconocernos, a valorarnos y a asumir realmente que podemos ser y hacer cosas diferentes, podemos mostrarnos con mayor seguridad y recuperar esa confianza que tal vez alguna vez tuvimos en nosotros y quedó por ahí…

Ojo!! que yo sigo con mis miedos, vergüenza, inseguridades y momentos de frustración, pero predomina la confianza y la certeza de que “es por aquí”, buscando siempre reponerme, ver qué funciona y qué no, siendo constante, no dejándome llevar por los momentos de bajón (que cada vez son menos) y con paciencia… mucha paciencia!!

Este trabajo de casi dos años a través de Eurekaonline ha ido más de la mano de un trabajo interno que externo. Ahora es el momento de pasar a otro nivel, y de continuar profundizando mi formación en los aspectos que sé que me interesan y desde los cuales pueda aportar a mi proyecto… porque ahora acepto totalmente cuál es: brindar recursos para personas que “estén bien” y quieran estar mejor, desde una actitud positiva y proactiva.

Eso es lo que siempre quise y que recién ahora logro asumir y encontrar cómo canalizarlo.

He aprendido a celebrar cada paso como un logro, y sabiendo que hay mucho más, más allá de lo que me llega a mí por estadísticas, por likes o seguidores.

Me emociono con cada mensaje de agradecimiento y de aliento que recibo. Y me aplaudo a mí misma cuando logro hacer algo que sé que me cuesta mucho y cada vez me cuesta menos, o al menos me obligo a hacerlo porque sé que es importante para alcanzar mi objetivo.

Te pongo la firma cuando te digo que si creés en vos y hacés lo necesario (no es magia ni basta con pensar en positivo) seguro alcanzarás ESTE ÉXITO: el de superarte día a día, aunque sea de a poquito rumbo a quién querés ser y a lo que podés aportar desde tu lugar.

Si yo estuviera re superada ya estaría haciendo muchas más cosas, y tal vez habría avanzado un montón de casilleros, pero bueno… no me sale, lo confieso. Cada paso es lento para mí, porque implica aprender y animarme… y lo más difícil es animarme!

Así que espero que ver mi proceso desde aquí, desde volver a recuperar la confianza en mí (si es que alguna vez la tuve realmente), y de superar mis inseguridades y dependencia, te sirva a vos o a alguien que conozcas.

Y ojalá demores menos que yo!! aunque creo que las cosas llegan cuando tienen que llegar y cuando estás preparada para asumirlas, haciendo lo necesario.

En fin, si fuera de otra persona esta historia, la publicaría con bombos y platillos, te pediría que la compartieras abiertamente y estaría feliz de que circule por ahí. Pero como aún me pasa todo lo que te conté y estoy en proceso, me resulta difícil… así que hacelo por tu cuenta 😉

Espero tus comentarios, encantada. Y si no te has suscripto al blog, te invito a hacerlo, porque en agosto pasamos a otra etapa.

Lorena

Después de contar varios procesos de mujeres que están felices con lo que hacen, hoy me toca a mí contarte mi proceso con Eurekaonline.

Independizarte por tu proyecto: Ximena

Se podría decir que Ximena es una emprendedora de cuna. Actualmente está en los primeros meses de un emprendimiento totalmente suyo, a su medida, creado y puesto en marcha por ella, en un rubro que conjuga sus intereses: psicología, niños, mamás.

(más…)

Se podría decir que Ximena es una emprendedora de cuna. Actualmente está en los primeros meses de un emprendimiento totalmente suyo, a su medida, creado y puesto… Read more "Independizarte por tu proyecto: Ximena"

El cambio en mujeres de 70: mi mamá

Hay mujeres que después de quedar solas o con su pareja, o jubilarse, deciden estudiar, hacer otra carrera, dedicarse a viajar o a algún hobbie… y hay otras que pueden quedarse sin saber qué hacer cuando pasa algo o todo esto, porque no han conocido otra realidad más que vivir para los demás.

Esta es una realidad muy común, y por suerte, cada vez más, se va superando con éxito. No importa cuándo, no importa la edad, sino que importa DAR EL PRIMER PASO para empezar a descubrirte, a defender tus derechos y a hacer lo que te haga bien.

Hace un mes que estamos con el Día de la Madre, y por eso hoy quiero contarte un proceso especial: el de mi mamá, desde mi punto de vista.

Es difícil contar algo sobre alguien que conocés mucho, que es una de las personas más importantes en tu vida, y de quien no tenés una versión dada en primera persona a partir de “contame cómo ha sido tu proceso”.

Sin embargo, sí tengo los puntos que muestran su propio crecimiento, su proceso como madre, como mujer, como esposa… y que no sé hasta dónde ella se da cuenta realmente y los valora.

¿Por qué me interesa que la conozcas?

Por un lado, porque es mi mamá ;), estoy orgullosa de ella y esto es como un “regalo” para ella.

Por otro, porque sé que hay muchas mamás por ahí con historias similares, o puntos en común, que tal vez tampoco se dan cuenta de lo que han logrado.

Y por último, porque hay muchas hijas que de pronto no se dan cuenta de lo que han sido los procesos de sus mamás, y estaría bueno poder verlas desde otro lugar: para felicitarlas o para decirles “dale, vos podés”.

Se que hay eurekianas hijas y eurekianas madres, como la mía, que con 74 años están viviendo una nueva era para las mujeres, descubriendo cosas y derechos a una edad en la que de pronto ya tenían media vida hecha.

Las hijas nos convertimos en pilares e impulsoras del cambio de nuestras madres, en sus ejemplos de “una nueva forma de ser mujer”. Sé que muchas veces somos nosotras quienes les damos para adelante, así como eran ellas quienes nos impulsaban cuando éramos chicas.

Y también estamos siendo ejemplos para nuestros hijos, por eso es importante que estemos atentas a lo que hacemos por nosotras mismas, aquí y ahora.

Una vida dedicada a los demás

Sí, no es una frase hecha. Sonia es la tercera de 3 hermanos. Cuando estaba en 5° año, dijo un día que no quería ir más a la escuela… y sus padres se lo permitieron ya que sería de buena ayuda en el almacén. Obviamente, nunca regresó a estudiar. Y obviamente también eso le pesa actualmente, y lamenta que le “hayan dado el gusto”.

Siempre trabajó, y aprendió muchas cosas. Mi mamá atendió el almacén, trabajó en una peluquería, cosía, bordaba, cocinaba…

Luego fue mamá a tiempo completo, ama de casa, y desde hace más de 40 años “trabaja” en la empresa familiar atendiendo clientes, haciendo trámites, cobrando cuentas. Pero esto no era un trabajo: lo hacía como esposa, como madre, como parte de la familia y de lo que “había que hacer”. Ha sido fundamental en la familia y en la empresa, aunque de a poco fue dejando responsabilidades.

Siendo ya mayor hizo cursos de repostería, de flores de tela, buscando siempre “eso” que le permitiera independizarse económicamente. Sin embargo, seguía cumpliendo con su papel de ser mamá, esposa, sin tener dentro suyo un chip que dijera “mujer independiente”.

Y cuando no tenés ese chip incorporado… lograr ese objetivo es más difícil.

Aprendió a manejar cuando yo ya era grande (no sé si a alguien le resulta familiar lo difícil que es aprender a conducir con tu esposo, por lo cual le llevó más tiempo del esperado). Pero manejó camiones cuando fue necesario.

Era la mamá que estaba siempre presente, la que nos recibía en casa, nos acompañaba en beneficios de la escuela, estaba en la Comisión Fomento, trabajaba en lo que se necesitara, iba a los paseos cuando había que acompañar… La valoraban las maestras, las directoras, los vecinos, otros padres… y nuestros amigos.

Ha sido siempre un pilar donde estuviera, y no por llamar la atención: es porque su vida se trata de estar presente donde se le necesite, y donde estén sus hijos más aún.

Le resulta más fácil hacer cosas por otro que por ella, ¿te suena familiar? Aprendió a no mostrar iniciativa cuando se trata de sí misma, de cuidarse, de disfrutar, pero le sobra cuando es por otro. Es la clásica que te reta por no ir al médico… pero ella no va, para que quede más claro.

Se comenzó a cuidar más y a atenderse cuando mi hermano y yo éramos mayores, aunque las consecuencias de “una vida para otros” ya estaban haciéndose notar en su salud.

Empezó a entender muchas cosas (dice que por las charlas que dábamos en CEREP), y a darse también “permisos” para disfrutar. Aprendió que no se trata solamente de quedarte con lo que siempre has hecho y con lo que los demás esperan de vos. Empezó a DESCUBRIRSE, después de grande y cuando ya tenía el nido vacío.

Lógicamente, este proceso ha implicado crisis, problemas de salud agudizados… pero también crecimiento, mayor libertad, comunicación, tranquilidad.

Descubrió que tenía sus propios derechos, que no era un apéndice familiar, que podía hacer otras cosas que fueran por ella y no por los demás, expresar lo que sentía, darse permisos, y hacer lo que le gustara y le hiciera bien. Todo esto dentro de lo que podía permitirse, claro. No te olvides que cuando un programa no está incorporado es más difícil cargar información nueva en el sistema.

Se dio el permiso para hacer un crucero, que siempre había soñado y “si no fuera grande…” no lo habría hecho sola. Y eso es una gran parte del proceso que valoro. No es fácil darte cuenta de un montón de cosas que hiciste o dejaste de hacer, y que a la vez no es tan fácil cambiar. Porque no depende solo de vos: hay un entorno y hay un sistema que ya está acostumbrado a que cada uno funciona de determinada manera.

Ahora no vive para los demás, ha hecho los duelos necesarios, se acepta, afronta resistencias y posibles consecuencias de las decisiones que toma, porque como ella dice bromeando “ahora que soy grande…”.

Sabe que no depende de lo que deseen los demás exclusivamente, que no tiene que limitarse a lo que al otro le guste, sino que también puede tener sus propios gustos y preferencias. Sin embargo, debe luchar con sus creencias antiguas y con las reacciones que genera un cambio en su conducta.

Sabe que es una persona independiente, y a la vez que ha cambiado. Sabe que no es la misma mujer que hace 50 años, ni 30, ni 5… y que los demás tienen que comprender eso antes de que ella tenga que volver a ser la misma.

Sabe que si se siente mal la única solución no son los remedios, ni la causa es un problema cardíaco… pero no siempre resulta fácil salir del personaje que hemos asumido la mayor parte de nuestra vida, de nuestras creencias más arraigadas y de nuestros temores más profundos.

En fin, lo que ella sabe ahora y lo que tiene que afrontar, es lo que nos pasa a todas: hay que asumir la responsabilidad del cambio y hacerlo teniendo en cuenta que podemos cambiar nosotras, sin pretender que los demás lo hagan.

Así que quería contarte este proceso porque creo que Sonia es un buen ejemplo de una mujer que se ha superado más allá de las limitaciones propias y del entorno;

  • que aunque no haya culminado la escuela porque le siguieron su capricho, ha podido llevar adelante una familia y ha sido un pilar en la empresa familiar;
  • que ha “empezado a ser grande” después de los 50 años;
  • que ha asumido decisiones personales y consecuencias familiares; y que ahora está más atenta a sus necesidades que antes, mientras pelea consigo misma para no caer en sus creencias antiguas.

También es un ejemplo de que vale la pena pensar en una misma desde chiquita, no descuidarte por cuidar a otros y valorarte vos en primer lugar.

Que tu valor como persona no dependa del que te den los demás.

Empezá a ver lo que sí has hecho, quién sos, en qué sos buena, buscá todo eso positivo que tal vez no te has valorado. Eso sí, también reconociendo errores, porque te ayudarán a mejorar y a tener una visión realista.

Valorarse una misma no significa decir “qué maravillosa que soy”. Significa aceptarte tal como sos, reconociendo fortalezas y debilidades y actuando donde lo creas necesario sin depender de la aceptación ajena.

Espero que esta historia ayude en algo, como todas las otras, según la etapa y las circunstancias en la que estés.

Tal vez puedas compartirla con alguien que se pueda sentir identificada, y pueda valorar también su proceso o el de alguien querido.

Estaré encantada de leer tus comentarios! como hija, como madre, como amiga ¿te suena familiar?

Y te espero suscribiéndote aquí y en las redes!!

Lorena

Hoy te cuento el proceso de una mujer de más de 70 años, que con aciertos y errores sin dudas ha logrado mucho más de lo que ella misma cree. Es mi mamá, y es una representante de los cambios en las mujeres de su generación y un poco menores. Porque nunca es tarde para empezar a descubrirte.

Ser Mamá y la mejor versión de Florencia

Algunas mujeres sueñan toda su vida con ser mamás. Otras no. Otras tantas tienen etapas en las que se plantean la idea y etapas en las que dicen “ni locaaaa” (sería el caso de Florencia).

Hace dos años es mamá de Vicente. Luego de una montaña rusa de emociones y experiencias respecto a la maternidad, casi cuando menos lo pensaba llegó un momento en que se sintió preparada para ser madre. Se sentía más tranquila, con una pareja estable, y principalmente mejor con ella misma. De pronto se encontró haciendo los controles necesarios para quedar embarazada.

Y hace unos meses, casi de casualidad, se encuentra a cargo de un emprendimiento personal por Instagram, descubriendo su veta de vendedora además de su profesión como docente de inglés, que es a lo que se ha dedicado hasta ahora.

Por qué me interesa que conozcas su proceso

A Florencia la conozco hace unos 15 años. La he visto crecer de grande, en el más amplio sentido de la palabra, y por eso quería que la conocieras.

Por un lado, porque hay muchas mujeres que tal vez no piensan en la maternidad porque no se sienten merecedoras, de alguna manera, de formar una familia. O porque no se sienten capaces de ser buenas madres.

Por otro lado, porque hay muchas mujeres que por ser madres creen que sólo pueden dedicarse a ello, full time, y no pueden hacer otras cosas por ellas mismas. Te contaré su proceso para los dos lados: mamá y emprendedora (y como vende unas botas hermosas, es una “mamá todo terreno”).

Ser mamá

Ella dice que su hijo “le cambió la vida”, además de la cabeza. Ve todas las situaciones diferente.

Ser madre la convirtió, de alguna manera, en una persona más tolerante, comprensiva, menos egoísta y exigente… no porque antes fuera explosiva, impulsiva, demandante y caprichosa… noooo, ni ahí 😉

Lo define como un proceso de “darse la cabeza contra la pared 50 mil veces”. Yo le agregaría que además de darse la cabeza, supo cada vez más hacerse cargo de sus decisiones, de sus actos, y tomar las riendas de su vida.

Se animó a asumir riesgos a medida que maduraba, a tomar decisiones cuando lo más fácil y cómodo hubiera sido seguir igual.

Por eso doy fe de que aquí tenemos un ejemplo de que se puede ser una excelente madre a pesar de todos tus propios pronósticos, de tus propios miedos y de tu falta de confianza en vos misma.

Y lo que más me gusta, es que así como adora a su hijo, le cambió la vida y es lo mejor que tiene en el mundo… reconoce que también ha llorado muchas veces en el baño por sentirse desbordada por la demanda continua de un bebé que no quería estar con otras personas, que lloraba sin parar, con el que estaba todo el día sola, y que tomó teta hasta los 19 meses… Reconoce que hay momentos en los que quisiera salir corriendo (aún), y que no piensa en la posibilidad de tener otro hijo a pesar de las solicitudes del público (que nunca faltan cuando tenés un solo hijo).

Es una mamá que no es perfecta! ni pretende hacerse la perfecta.

Y esas son las madres eurekianas (ella es la Eurekiana N°1): las que pueden separar el amor infinito e incondicional, de las emociones normales que sentimos y tenemos derecho a sentir las mamás ante la realidad cotidiana que de pronto nos supera.

Ser emprendedora

Siempre ha sido fanática (y antes consumidora casi compulsiva podríamos decir) de zapatos y carteras. Por eso no me sorprendía verla compartir historias de zapatos, sorteos, carteras… porque es una influencer natural.

Pero mi sorpresa fue grande cuando me comentó por chat, por otro tema: “me pasa lo mismo con VICU”….

¿quéee? ¿Vicu es tuyo?

Y se me sumó este ítem al interés de conocer su proceso.

Es docente en un Colegio desde muy jovencita. Ahora es mamá casi full time. Siempre le gustó Instagram. Sobre fin del año pasado empezó a “buscar algo”… No sabía qué, pero necesitaba alternativas, algo para ella, que le motivara nuevamente y que le brindara un espacio propio.

De casualidad encontró una cuenta de zapatos y carteras (ya te dije que era fanática), se comunicó, y en diciembre tenía su propia cuenta en Instagram a la que ha ido personalizando y dándole vida.

Le gusta el rubro (todo cuero uruguayo), ha ido haciendo sus propios contactos, saca sus fotos a los productos, descubrió su veta vendedora y puede trabajar con y sin Vicente.

En esa búsqueda de un cambio, se encontró con un emprendimiento que no se había imaginado, en un nuevo rol tampoco imaginado, y además del otro lado del mostrador: “ahora no soy la que pido, la que exijo y la que quiero, ahora escucho”.

Y aquí tenés las dos caras de un proceso de una mamá de 33 años, que está comenzando una nueva etapa en su vida con una familia (faltaba el perro cachorro) y un emprendimiento que le permite sentirse útil, tener otros intereses, estar en un rubro que siempre le gustó y descubrir un perfil de vendedora cuando sólo se conocía como clienta…

Florencia, como tantas otras mujeres, sintió la necesidad de un cambio. Podría haberse quedado igual, y seguir mirando las cuentas de zapatos en Instagram para comprarse otro par o disfrutar la moda. Sin embargo, estuvo atenta a la oportunidad y a la “casualidad” que puso a alguien en el camino que le facilitó comenzar con su propio emprendimiento.

Y no sólo eso: sigue creciendo, buscando la vuelta a su página, atenta a lo que rinde y a lo que no, a brindar una buena atención, siendo toda una empresaria… sin dejar de ser mamá y disfrutando aún más de los momentos con su hijo: porque ahora siente que vuelve a tener un tiempo para ella y que está haciendo algo por sí misma, con la madurez necesaria.

Estoy segura que estamos todas de acuerdo en que, cuando estamos felices con lo que hacemos, nos sentimos mejor con nosotras y con los demás.

Por eso espero que esta historia, de otra mujer común y corriente, te inspire para que busques vos también la manera de satisfacer esa necesidad que a veces tenemos de “hacer algo por nosotras”.

Al preguntarle cómo se siente con su proceso, la respuesta de Flor es “me siento bien, soy como la mejor versión de mí”. Todo dicho.

Otro proceso de esos que no está planeado, que sorprende, que se va dando, pero que requiere que hagas algo y que estés atenta a las oportunidades.

Si no conocés @vicu.com entrá después de explorar Eurekaonline y suscribirte, claro.

Sí, ya sé que no vendo cosas lindas y que te hago leer… pero mirá si en algo de lo que escribo encontrás “eso” que necesitabas… y te lo perdés.

Lorena

Algunas mujeres sueñan toda su vida con ser mamás. Otras no. Otras tantas tienen etapas en las que se plantean la idea y etapas en las que… Read more "Ser Mamá y la mejor versión de Florencia"